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miércoles, 1 de febrero de 2017

Orillas

Una roca parece indestructible, sin embargo, el tiempo la transforma en arena. Mientras tanto el viento y el mar a su alrededor, siempre esquivos y cambiantes, permanecen eternos, son absolutamente verdaderos. Igual sucede con los actos razonables y con las intuiciones. Los primeros son apariencias, las segundas son esencias.

Si todo es un ciclo y en mi semilla está el germen de lo nuevo, y todo lo que muere nace, todo lo que nace muere, mi vida no es mía, es un ejemplar de un sistema eterno.
No somos ídolos ni ejemplos, no somos héroes o villanos. Somos el reflejo de miles de años, del espíritu y la carne, de los sonidos y los encantos. Somos la conciencia colectiva y los conocimientos que no nos pertenecen y sin embargo son nuestros.

Un humano, un jaguar o un maguey no tienen nombre, principio ni fin. Son el eterno circundante, son la totalidad y sus partes diferenciales.

Nada que logremos podemos hacerlo solos. Formamos parte de un engranaje que hace al descubridor estar en ese lugar, a esa hora determinada, con ese tiempo disponible.

Es por eso que debemos agradecernos a nosotros mismos, pero más que nada al universo todo por aquello que hemos conseguido, porque implicó un aprendizaje colectivo, aquel que configura nuestra realidad presente y el que nos permitirá construir el futuro.



lunes, 12 de septiembre de 2016

La verdad en los sueños

Como hijos de una misma generación compartimos sueños. ¿Son acaso los sueños  construcciones culturales colectivas o elecciones personales?
Desde que nacemos nos encontramos interactuando con otras personas. Nuestros primeros vínculos son los familiares, luego encontramos nuestros pares en la escuela o en el barrio, y al llegar al mundo adulto, contamos con la posibilidad (hoy más que nunca) de entablar relación con cualquier persona alrededor del mundo.
    A lo largo de ese camino construimos nuestra identidad, creamos nuestra historia y desarrollamos nuestra personalidad en base a las experiencias vividas y a la manera en que las atravesamos. ¿Cuánto de nuestro pasado determina nuestros sueños presentes? ¿Cuán reales son?¿Somos conscientes a la hora de elegirlos?¿Somos responsables con ellos?
Para el filósofo francés Jean Paul Sartre la libertad implica una responsabilidad. Según su teoría no debemos buscar culpables externos que condicionan nuestros actos sino que somos nosotros quienes los determinamos. En su manifiesto El existencialismo es un humanismo afirma: “Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y hacer recaer sobre él la responsabilidad total de la existencia.(...) Soy responsable por mí mismo y por todos, y creo una cierta imagen del hombre que yo elijo; eligiéndome, elijo al hombre.”
En Introducción al Budismo Zen, D.T. Suzuki explica “La idea básica del Zen es entrar en contacto con el accionar interior de nuestro ser, y efectuar esto del modo más directo posible, sin recurrir a nada externo ni superimpuesto. Por lo tanto, el Zen rechaza cuanto se parezca a una autoridad externa. Se deposita fe absoluta en el propio ser interior del hombre. (...) El hecho central de la vida como se la vive es lo que el Zen pretende captar, y esto de la manera más directa y vital. El Zen se profesa como espíritu del Budismo, pero de hecho es el espíritu de todas las religiones y filosofías. Cuando se entiende integralmente el Zen, se alcanza absoluta paz mental y el hombre vive como debe vivir.”
En una entrevista realizada al psiquiatra suizo Carl Jung y registrada en el documental “El mundo Interior” él explica: “El mandala es un arquetipo muy importante, es el arquetipo del orden interior. Y siempre se usa en ese sentido, y sea para hacer la disposición de los muchos, muchos aspectos del universo, el esquema del mundo o el esquema de nuestra propia psiquis. (...) El mandala es una típica forma de arquetipo, es lo que se llama en aritmética la cuadratura del círculo, el cuadrado en el círculo o el círculo en el cuadrado. Y es un símbolo antiquísimo que va hasta la prehistoria del hombre, aparece en toda la tierra y expresa a la deidad o al yo. Somos totalidad, a la que llamo el Yo. Si...ese término para la totalidad, pero no soy total en mi ego, mi ego es un fragmento de nuestra personalidad. Así que el centro de un mandala no es el ego, es toda la personalidad.”
El matemático y filósofo francés René Guénon, dedicó gran parte de su vida al estudio de las doctrinas y religiones orientales, a la metafísica y al conocimiento del espíritu. En el artículo “Cosmogonía perenne: el simbolismo de la rueda” Federico González cita el pensamiento de Guénon para referirse al centro o eje: “El centro es, ante todo, el origen, el punto de partida de todas las cosas, es el punto principal, sin forma ni dimensiones, por lo tanto indivisible, y, por consiguiente, la única imagen que pueda darse de la Unidad Primordial. De él, por irradiación, son producidas todas las cosas, así como la unidad produce todos los números sin que por ello su esencia quede modificada o afectada en manera alguna”.
Me pregunto si soñar y desear son la misma cosa. Entiendo al deseo como al motor que impulsa la propia existencia, tal vez el sueño sea la llama que lo enciende.¿Entonces hay en la Tierra hombre o mujer que no posea ningún sueño, cuya llama se encuentre extinta? O ¿existe, por caso, soñador que los haya cumplido todos?¿Hay un límite de sueños que desear o más bien se reproducen incesantemente a lo largo de la vida?
    Entonces pienso qué debo elegir: conformarme o vivir inconforme. Una existencia en la que nunca llegamos a puerto resulta un tanto agotadora, al mismo tiempo que una sin anhelos me ahoga en rutinas. Si conformarse es aceptar voluntariamente algo que consideramos insuficiente e inconformarse es que nada nos resulte suficiente para satisfacer nuestras ilusiones, creo que en verdad lo que deberíamos hacer es conformar: dar forma, constituir, dar cimientos a nuestro mundo interior. Así cumplir nuestros sueños tendría un fin profundo y verdadero, cada uno de ellos conformaría un paso que, al encadenarlo al anterior y al siguiente se haría parte de un gran sendero.

¿Cuál es la naturaleza de mis sueños?¿de dónde nacen?
Me siento fluir en el mundo de las ideas, ese es el lugar donde soy, donde puedo re-conocerme. Mi sueño es vivir en el sueño, y mi búsqueda es crear el sueño en la tierra.
Antes se me hacía difícil caminar por el mundo, por mucho tiempo fue un gran impedimento para mostrarme auténtica. Solía cubrirme de verdades ajenas, teñirme de realidad y dejar las fantasías en las ficciones. Tenía que adecuarme al mundo, dejar de pensar tanto, ser normal. Me obligaba a la felicidad constante, pero no había encontrado paz ni equilibrio.
En algún momento me fue vital romper con la idea de Dios, rechazar la visión de Él como algo externo a mí que debía aceptar sin comprender. Estaba enojada, todo aquello que me habían enseñado se desmoronaba en mis manos: el hombre no era esencialmente bueno, crecer me había mostrado las consecuencias del odio y la injusticia en el mundo, y el hecho de seguir pidiendo a Dios que nos salvara me parecía ridículo.
Olvidé mis sueños y culpé al mundo por ello. Me sentí atrapada en un sistema que no había elegido, pero del que sin dudas formaba parte, aunque fuera por herencia. Me negué a mi misma, intenté adaptarme y hasta logré momentos de alegría. Me sentía una víctima, pero más bien era una cobarde. ¿Qué estaba haciendo yo por transformar esa realidad que tanto me ofuscaba? ¿Cómo colaboraba para que el mundo fuera un lugar mejor?
La queja me había llevado a un lugar oscuro, un lugar inmóvil, pesado y denso en el que la llama de ningún sueño podría dar cuerda al deseo. Hoy siento que debía encontrarme en ese sitio para enfrentar mi sombra, reunir las piezas esparcidas de mí misma, abrir la consciencia a nuevos conocimientos y re-crear mi imagen de Dios.
Me amigué con Él en el momento en que comprendí que las respuestas no se encontraban afuera. Dios, la energía, la fuerza universal, la naturaleza, el amor y el arte eran la misma cosa: la potencialidad de nuestros actos, nuestra elección constante, la dirección dónde decidimos dirigir nuestros sueños. Es la luz del sol por la mañana y la oscuridad de la noche.
Un día volví a Dios, cuando pude verlo dentro de mí y re-encontrarlo en la mirada del otro. Creo que todo aquel que se pregunta encuentra en sí mismo la esencia divina, incluso Sartre en su existencialismo. Para mi los sueños, el deseo, el Zen, el Yo o el Eje de la Rueda son expresiones de una misma cosa: el hombre conoce su verdad sagrada y es a través de la cultura que manifiesta ese saber metafísico, recreando su mito.

lunes, 18 de julio de 2016

Imagina la paz, Yo soy otro tu

Imagina la Paz- Yoko Ono- Malba- 2016

De vez en cuando, la paz se me presenta como esas palabras que sólo conocemos por oposición a otras que nos son tangibles en la realidad material. Así como imaginamos el infinito al contrastarlo con nuestra experiencia finita, o lo perfecto por contraste a nuestras vidas afortunadamente imperfectas.
Lo cierto es que los miles de años de humanidad en el planeta Tierra vinieron acompañados de guerra, como una sombra proyectada por nuestras acciones, nos hemos acostumbrado a la existencia de su manto permanente, y en verdad la paz solo ha sido una idea en nuestra memoria, un anhelo de retorno a un estado primigenio en el que la especie se reconocía a sí misma como una y en ese reconocerse se protegía.
Por mucho tiempo hemos visto al otro como a un extraño, un impostor que nos acecha con la amenaza de destruir todo lo que somos, de desmoronar nuestra pila de certidumbres heredadas. Nunca nos detuvimos a pensar que probablemente el enemigo vivía dentro de nosotros mismos.
Al encontrarse, los habitantes del pueblo maya comparten un saludo “IN LAK’ECH” (Yo soy otro tú) a lo que contestan “HALA KEN” (Tú eres otro yo). Ellos consideran a la propia existencia como parte de un plan que trasciende su ser individualidad. Según su visión del mundo toda la naturaleza se encuentra integrada e interrelacionada, por lo que  hombres y mujeres viven en función de ese orden universal. A pesar de esto, la historia de la cultura maya también estuvo atravesada por conflictos bélicos, aún antes del genocidio europeo.
Sin embargo, creo que, si realmente hemos aprendido de la sabiduría ancestral de los pueblos milenarios, de las experiencias acumuladas con el correr del tiempo, de las lágrimas y la sangre derramada, es hoy el tiempo de cambiar de raíz nuestras oxidadas creencias y experimentar nuestra vida como una pieza (indispensable, pero al fin y al cabo solo una pieza) de este gran organismo que es nuestro planeta, comprendiendo que la existencia de los otros es fundamental, así como lo son los bosques, las aguas y los cielos, accionando con la responsabilidad de ser los dueños de nosotros mismos, sintiendo que “yo soy otro tu”.

“La naturaleza, siguen pensando, invita a todos los mortales a ayudarse mutuamente en la búsqueda de una vida más feliz. Y lo hace con toda razón, ya que no hay individuo tan por encima del género humano que la naturaleza se sienta en la obligación de cuidar de él solo. La Naturaleza abraza a todos en una misma comunión. Lo que te enseña una y otra vez, esa misma naturaleza, es que no has de buscar tu medro personal en detrimento de los demás”
Utopía- Santo Tomás Moro

jueves, 30 de junio de 2016

Ideas alrededor de la gente pato, la cultura y el vuelo de los gansos

Ayer leí acerca de la gente pato.*
La gente pato vive en un estanque en medio del bosque.
A la gente pato aún nadie la ha visto pelearse.
La gente pato sabe volar y aterrizar sobre el agua.
Sabe caminar, pero resbala sobre el hielo del estanque congelado.
Por más que conozcan que año a año llega el invierno, sus cuerpos parecen no estar preparados.
Sin embargo, la gente pato nunca se queja, parece disfrutar la vida.
A May Kasahara le gusta la gente pato.
Cuando piensa en ellos viaja a un lugar alegre y feliz.
Son su talismán.


Hoy, temprano en la mañana, desperté con un mensaje de alguien que hace tiempo no veía. Habíamos coincidido en los años de adolescencia y aún sin haber compartido una relación extensa, su imagen siempre había traído calidez a mi recuerdo. Entre otras cosas, decía que había sentido interés en compartir un relato conmigo y lo había transcrito para mi.


“El vuelo de los Gansos
La ciencia ha descubierto que los gansos vuelan formando una V porque cuando cada pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de él. Volando en V, toda la bandada aumenta por lo menos en 71% más su poder de vuelo que si cada pájaro lo hiciera solo.
Cuando compartimos una dirección común y tenemos sentido de comunidad podemos llegar a donde deseamos más fácil y más rápido. Este es el beneficio de apoyo mutuo. Cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se incorpora de nuevo a la fila para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.
Si tuviéramos la lógica de un ganso nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección. Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. En la vida no se trata de sobresalir individualmente sino de trabajar en equipo.
Los gansos que van detrás producen un sonido propio de ellos, y hacen esto con frecuencia para estimular a los que van adelante a mantener la velocidad. Una palabra de aliento produce grandes resultados.
Finalmente, cuando un ganso enferma o cae herido por un disparo, dos de sus compañeros se salen de la formación y lo siguen para ayudar y protegerlo. Se quedan con él hasta que esté nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere, solo entonces los dos acompañantes vuelven a la bandada o se unen a otro grupo.
Algo podemos aprender de los gansos y es mantenernos uno al lado del otro ayudándonos y acompañándonos en los momentos difíciles. No vueles solo.”


Estas coincidencias llevaron a preguntarme ¿Qué es la cultura sino la manera que creamos los seres humanos de alzar el vuelo como los gansos?
Aunque caminar sobre el gélido hielo sea una empresa de antemano perdida, seguirá entrando el invierno. Con él llegará la oportunidad de conocer nuestras sombras, de vernos en el reflejo del cristal hecho astillas. En ese momento, sin buscarlo, descansaremos al remanso de una mano foránea. Seremos capaces de contemplar la mirada en los ojos del otro. Abrigaremos la esperanza de alcanzar la primavera. Tal vez  juntos encontremos soluciones para el próximo invierno.   




* Las siguientes frases hacen referencia al capítulo 38 de Murakami,H.(1994) Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.

domingo, 3 de abril de 2016

Creativo según Leo

Conocer a Leo fue una de esas cosas que simplemente tenían que pasar. En nuestro breve pero hermoso encuentro me regaló su guía en la búsqueda creativa.


Creativo según Pablo



Pablo nos invita a ser más creativos dejándonos llevar, abrazando el cambio.


jueves, 31 de marzo de 2016

Creativo según Aldi

Además de ser mi hermana, Aldi es mi referente, mi ejemplo, mi maestra. Sus ansias de reinventarse y de vivir en libertad son su mayor tesoro y el más valioso legado para quienes acompañamos su camino.
Leo su definición de una persona creativa y es como si se describiera a ella misma .


martes, 29 de marzo de 2016

miércoles, 23 de marzo de 2016

Creativo según Germán

Germán sabe que para sentirnos creativos a veces necesitamos abandonar viejas estructuras. 


martes, 22 de marzo de 2016

Creativo según Cristina

Cristina siente que somos una herramienta a través de la cual se manifiesta el Universo. Por lo que la creación es inherente a todo Ser. 


lunes, 21 de marzo de 2016

jueves, 17 de marzo de 2016

Creativo según Meryss

Para Mery lo más importante para despertar la creatividad es tener los ojos bien abiertos.



lunes, 14 de marzo de 2016

Creativo según Victoria

Para mi amiga Victoria la creatividad es un proceso de búsqueda constante, es percibir nuestro derredor para construir algo nuevo.


viernes, 11 de marzo de 2016

Creativo según Cecilia

Hacé unos meses escribí una entrada sobre qué significaba ser creativo.

Le pedí a algunos amigos que me contaran de qué se trataba para ellos la creatividad.

 Estas son algunas de las frases que me regaló Cecilia.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Crear para Ser

El ser humano es el único animal capaz de contemplar la naturaleza, aprender de ella y transformarla. Convertir lo dado en algo nuevo. Algo que hasta entonces no existía.
La idea, producto del pensamiento, de la imaginación, se materializa. Se hace “real”. Se comparte. Se socializa. Se vuelve importante para otros.
Todos transformamos la realidad para adaptarla a nuestra visión del mundo y el modo en que lo hacemos es tan diverso que adquiere miles de formas.
Creamos con fines prácticos, de supervivencia, pero también cargamos nuestras producciones de valor simbólico. Ellas nos permiten expresar la manera en que  entendemos lo que nos rodea, cómo convivimos con lo que sucede a nuestro alrededor. Nos hablan de lo que somos, de cómo percibimos al otro, de nuestros sentimientos ante lo desconocido, y nuestras reacciones frente a lo establecido.

A esto lo hemos llamado cultura.

Pero, ¿cuál es el fenómeno por el que hemos llegado a interpretar naturaleza y cultura como conceptos antagónicos?
¿No forma parte la cultura de la naturaleza del hombre?
¿En qué punto comenzamos a autodefinirnos en oposición a lo natural?
Todo lo que inventamos está, en definitiva, lleno de naturaleza.
Nunca hubiéramos inventado el avión si no hubiéramos visto a las aves volar.


Entonces, si cultura y naturaleza en realidad son indisociables y la creatividad es intrínseca a la naturaleza del hombre, ¿por qué algunos nos mostramos más creativos que otros? Si todos poseemos el potencial creador, ¿por qué no lo utilizamos para conquistar nuestros sueños?
Parece que el pensamiento lógico-racional  nos ha envuelto en sus redes de manera tal que tomamos los patrones de la sociedad moderna como verdades absolutas imposibles de quebrantar, y los límites autoimpuestos muchas veces son nuestro más grande obstáculo.
El escritor maltés Edward De Bono, se preguntó acerca de este fenómeno y  propuso como superación del pensamiento lógico la puesta en práctica del “pensamiento lateral”. Este método de pensamiento, que corre perpendicular al racional, tiene por objetivo buscar la mayor cantidad de respuestas ante un mismo problema, abriendo el juego a las posibles acciones que implican salirse del esquema del sentido común, incorporando nuevos enfoques o puntos de vista y consiguiendo a través del impulso creativo soluciones originales.

Leyendo acerca de ésta y otras técnicas para desarrollo de la creatividad, me pregunté si era posible aprender a ser creativo, si esa era una característica de personalidad o si  podía desarrollarse a través de la práctica de ciertos esquemas que nos dictasen los ingredientes necesarios para convertirnos en hombres y mujeres más imaginativos. Esta opción me parecía tan estéril como la de continuar reproduciendo patrones del pensamiento lógico, después de todo, ambas alternativas llamaban a copiar modelos ajenos.  Sentía que sería mejor escribir nuestra propia receta para la creatividad.
Es por eso que les propuse a algunos amigos que pensaran las características que, para ellos, debía tener una persona creativa.

Estas son algunas de las ideas que compartieron conmigo: 
 
María: “Si de crear se trata, una persona es más creativa cuando es permeable a la experiencia, no tiene resistencias, abre la mente, lo sensorial. Todos los sentidos al servicio de descubrir, innovar sobre lo desconocido.”


Cecilia: “Una persona creativa cree y confía en sí misma. Busca en su interior las diferentes posibilidades para resolver y crear algo y lo hace nacer. Está en permanente movimiento y pondrá mente, cuerpo y alma para encontrar mil maneras de vivir la vida y recrearla cada día. Una persona creativa es ingeniosa, original, crítica, valiente, exploradora, libre, curiosa, aventurera, apasionada. Una persona creativa tiene algo y mucho de locura. Vive y siente intensamente. Es sensible, inteligente, perceptiva, intuitiva. Extraña, bohemia, desprejuiciada. Se nutre de todo lo que ve y conoce. Se alimenta del mundo y también de la soledad. Viaja, lee, explora, hace, deshace, se enoja, descubre, siente emoción, entusiasmo, se equivoca, vuelve a intentar. Una persona creativa sabe que es universo y que cada día y en cada paso lo puede re-crear.” 
                
Victoria: “Cuando pienso en una persona CREATIVA, pienso en alguien muy “estimulado” por todo lo que consume, aborda o toma de su alrededor; para luego llevarlo a una elaboración más personal y particular(...) lo que uno ve y cómo lo ve, lo que uno lee y cómo lo lee, lo que descubre y cómo aborda eso que descubre, lo que escribe y en qué lo transforma.
Todo eso que uno consume se va procesando, algunas cosas se desechan, otras ni quedan y otras, quizá pequeñas, se transforman en otras cosas nuevas. Todo se va almacenando y entrelazando con cosas nuevas. Esa información, esos ruidos que nos quedan de algunas cosas, son los que vamos llevando a nuevos procesos para nuestra propia producción.”


David: “Mi opinión sobre el tema de la creatividad está teñida por mi paso en la carrera de coaching, abordamos esto el cuatrimestre que pasó y vimos que la creatividad es una habilidad, es algo que todos tenemos y que puede ser desarrollada mediante el compromiso y el entusiasmo de cada persona, se combina razón con emoción y puede surgir en cualquier momento del día mediante una asociación de ideas diferentes generalmente que convergen en algo nuevo.”


Cristina: “Todos somos creativos, el ser es creativo. Creamos todo el tiempo. Ahora, si vas más a lo específico entonces te contesto alguien creativo es alguien despierto, coherente, alguien que es una herramienta, ya sea de su estado de ánimo, de una energía que lo mueve o ambas. Son transformadores natos, canalizadores de emoción.”


Guillermina: “Una persona creativa es aquella que con pocas o muchas cosas tiene la capacidad de inventar o crear algo en cualquier aspecto de la vida: una comida, una manualidad, inventar una canción en el momento.... La creatividad la podemos aplicar en todos los aspectos de nuestras vidas. Hasta para resolver inconvenientes o encontrarle la vuelta de rosca a algo problemático.”


Pablo: "Alguien que demuestra interés por despegarse de las cosas y fluye con los cambios naturales"


Germán: “Una persona creativa es la que tiene mucha imaginación...es la que ante un problema puede resolverlo de una forma  que por ahí otras personas no....una persona creativa es una persona que puede llegar a ser desestructurada.”


Aldana: “A una persona creativa le deben gustar los cambios, debe ser pro-activa, inspiradora. Ser abierta a su entorno, ser observadora. Sin miedo a equivocarse, siempre experimentando, mutando, unificando. Debe saber bajar ideas a cosas concretas… sus pensamientos, sus sentimientos, sus locuras….”


Leonardo:
“Guia para ser una persona creativa:
  • No tener miedo al ridículo.
  • Nunca dejar de sorprenderse.
  • Nunca dar nada por sentado.
  • Si tenés dudas, preguntá!.”  


Aunque diferentes, ninguna respuesta faltó a la verdad, porque quienes las escribieron las ajustaron a la medida de sus inquietudes y búsquedas personales. Fueron expresiones auténticas de sus personalidades y anhelos. En consecuencia, pienso que no importa cuántas definiciones podamos encontrar, cuántos ejercicios podamos realizar, la única forma de llevar una vida creativa es siendo fieles a nosotros mismos, viviéndola a nuestra manera. 

Más allá de lo que se nos ha enseñado, del desconcierto que una vez sentimos por sabernos diferentes, es precisamente en esa diferencia donde advertimos la singularidad de nuestra existencia.  Abrazarla y tomarla como nuestro único camino, no sólo nos permitirá vivir creativamente sino con una absoluta sensación de libertad. Si en el transcurso del viaje lo olvidamos, no debemos preocuparnos, sólo será momento de dar vuelta la página y volver a pintar fuera de las líneas.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Tomemos la palabra

Hoy todos podemos hacer público nuestro pensar y sentir a través de esta poderosa herramienta de comunicación que es la internet.
Tenemos el mundo al alcance de nuestra mano, pero ¿sabemos qué hacemos por él?

La velocidad intempestiva con la que transitan los mensajes virtuales me hace sospechar que no siempre somos conscientes de lo que estamos expresando con nuestras publicaciones.
Es importante detenerse un momento a pensar: ¿Qué mensaje estoy transmitiendo?
Es bueno evaluar si estamos siendo genuinos o si repetimos argumentos ajenos como si fueran propios. Es necesario pausar la marcha,  observarse y preguntarse ¿en qué creo? Cuál es mi profunda verdad, mi esencia, y por qué es necesario compartirla con el resto del mundo.

Celebro este momento de la cultura en que el acceso a distintas corrientes de pensamiento se encuentra a un click de distancia. Hoy en día, tenemos la posibilidad de conocer personas que desde diferentes partes del mundo se sientan frente a sus computadoras y sienten que tienen algo importante que decir. Comparten sus experiencias, porque tal vez del otro lado de la pantalla alguien está viviendo algo parecido o siente las mismas ansias de hablar sobre otras cosas, de compartir otros caminos, de conocer que hay más allá de lo que viene dado.

Qué y cómo nos comunicamos es importante ya que a través de nuestras palabras podemos generar violencia, odio y terror, pero también tenemos la capacidad de sembrar amor, confianza, certeza y alivio. Hay palabras que son mágicas. No es necesario que sean miles, tal vez sea una, la justa, esa que llega a tiempo cuando estás listo para escucharla.
Hoy tenemos la posibilidad de expresarnos y de llegar a públicos insospechados, usemos esta increíble herramienta para llevar un mensaje que sume y no reste, que colabore a la unidad.

En lo personal, siento un profundo convencimiento de que el arte debe ser un actor transformador de la realidad, y me parece interesante el uso de las redes sociales para viralizar contenidos que lo demuestren.
A través de la poesía y la metáfora, es el mensaje quien llega al público tocando las fibras más íntimas, sin necesidad de grandes argumentos, manifestándose al alma sin intermediarios como  esa llama que no podemos describir con palabras.
No tiene comprobación, método ni receta. No es en la racionalidad. El que más sabe de arte no es quien más lo estudió, sino aquel que abre su corazón y logra conmoverse de manera genuina ante un acto sencillo pero lleno de sentido.

El mundo contemporáneo está preparado para que  tomemos las riendas de nuestro propósito, está en nuestras manos la posibilidad de generar conciencia, ser actores y partícipes del cambio social, fomentar la solidaridad, la humildad, el compromiso, el respeto a la diversidad, pero no desde una mirada altruista sino con la sincera convicción de sabernos parte de un mismo universo.
Es el momento de formar equipo, tender redes, forjar nuevas ideas y ponerlas a trabajar hacia un fin común. Es en la orquesta del trabajo conjunto donde todos aportamos esa pieza indispensable que logra la más bella melodía.


Recomiendo seguir las publicaciones de 
 http://www.eluniversodelosencillo.com/
de Pablo Arribas

viernes, 30 de octubre de 2015

La Plata, cronología de una cultura bipolar

          Gestar

parir,
crear lo nuevo.
dar a luz,
dar luz.
haber donde no había.
acabar de aparecer.
nacer
salir del vientre.


La ciudad de La Plata, desde su construcción como capital de la provincia, estuvo asociada a la cultura administrativa, cuna del empleado público, al que suele identificarse con un rol pasivo-estático. Si bien en el ámbito estatal, existe una oferta cultural interesante, tanto provincial como municipal (el Instituto Cultural, el Teatro de la Comedia, el Teatro Argentino, el Pasaje Dardo Rocha o el Centro Cultural Islas Malvinas), sus propuestas siempre rondan el mismo círculo social y la participación de los agentes culturales de la ciudad no está totalmente democratizada.
    Sin embargo, hace ya varios años, luego de la crisis del 2001, lentamente comenzó un proceso de expansión cultural, de pequeños espacios independientes que abrieron camino a las cooperativas de trabajo y a la difusión de la creatividad en toda su diversidad que hasta ese momento había quedado vulnerada por las políticas neoliberales de los 90 y la alabanza a los modelos culturales importados.
Desde esos días hasta hoy, han florecido en la ciudad centros culturales, ciclos alternativos, eventos y festivales. ¿Qué representan para mi estos espacios autogestionados? Representan la independencia de los poderes políticos y económicos, al tener una meta fija en la misión de sostener, ante todo, un fuerte sentido de identidad, de participación y apoyo al arte emergente. Nos recuerdan el valor de ser auténticos, jugar con nuestras propias reglas. Firmes en sus creencias, se mantienen fuertes, se hacen cargo de defender su libertad.

La cultura institucionalizada históricamente se encontró en las antípodas de la cultura independiente. Mientras la primera se presentaba inerte, estática y pasiva, la otra lo hacía latiendo vida.

Sin embargo, un fenómeno se produjo en la ciudad que hizo al poder político dar vuelta la mirada y prestar atención a la escena alternativa local: la fuerza adquirida por la proliferación de espacios de gestores autoconvocados y el auge de públicos cada vez más amplios para este tipo de propuestas supieron entender la dinámica actual de la sociedad, donde lo diverso y heterogéneo es respetado y celebrado como parte de una integridad mayor.
En los últimos tiempos hubieron muchos debates acerca de la nueva ordenanza municipal que intenta organizar y reglamentar la cultura independiente en la ciudad, otorgando subsidios a los centros que se adecuen a las normas establecidas.
Es necesario y deseado que el Estado intervenga para proteger estos espacios ganados, pero ¿de qué manera? ¿qué se gana y qué se pierde? ¿qué pide el gobierno municipal a cambio? Que la cultura emergente autogestiva haya logrado convertirse en lo que es hoy, es mérito de quienes dia a dia, paso a paso han logrado llevar adelante sus proyectos, han conseguido crear una ciudad llena de propuestas para quienes perseguimos otras búsquedas, quienes entendemos que la cultura no es una, sino que son muchas y diversas entrelazadas, en constante evolución y sobre todo que constituyen un pilar hacia la emancipación del pensamiento hegemónico, al permitirnos crear nuestras propias ideas con libertad.
Entonces, entiendo que el rol del Estado es el de proteger, difundir y poner en valor las actividades desarrolladas por la cultura alternativa local, sin buscar con esto un rédito político del gobierno a cargo, sino más bien creando un marco propicio para que la cultura se expanda, se comparta y se nutra de experiencias enriquecedoras, con total sentido de la horizontalidad y la igualdad ante cualquier tipo de expresión artística o cultural.
También considero fundamental que desde Estado se fomenten redes que construyan puentes entre la cultura institucionalizada y la emergente. Que se abran los museos y teatros a todo aquel que tenga una propuesta interesante para presentar, y que deje de funcionar el “amiguismo” o los contactos, para que primen las ideas y la creación. Que habitemos las instituciones que nos pertenecen porque son de todos los ciudadanos.
Por último, es vital que el municipio ponga en valor a los artistas locales, que deje de mirar afuera y comience a comprender lo que está sucediendo puertas adentro, para poder crear una ciudad con identidad propia, una ciudad que cuida el producto que se gesta en su seno.
En este marco, y pensando en la gestión municipal de los próximos cuatro años me pregunto: ¿cuál es el futuro de la cultura independiente autogestiva en la ciudad?¿Cuáles son los pasos a seguir como trabajadores de la cultura?¿Cómo defender el espacio ganado, más allá del partido electo, ante cualquier circunstancia por adversa que sea?
    Se han vivido muchas experiencias que intentaron crear una red de espacios culturales para generar una fuerza mayor con intereses, ideales, búsquedas y caminos trazados hacia una misma meta: la cultura democratizada. Es necesario seguir en esta vía, ya que, a pesar de las diferencias que puedan existir hacia dentro de cada espacio, hay un objetivo común que sólo es posible conseguir en equipo.
    Son nuestros lugares, allí donde nos sentimos parte de algo más grande, donde maduramos nuestras identidades, y por eso necesitamos abrazarlos, cuidarlos y protegerlos porque allí nos sentimos libres de ser quienes deseamos, porque nos invitan a crear, a pensar y repensarnos, a dejarnos llevar, a crecer y a volar.